Agroforestal de Peñagolosa pone en valor la trufa de Vistabella

La continuidad del patrimonio agrícola familiar es complicado en las zonas rurales debido a la despoblación. Sin embargo, hay ejemplos que demuestran que es posible mantener parte de la esencia del campo. Un caso es Agroforestal de Peñagolosa, una firma gestionada por las hermanas Nerea y Rocío Moliner en Vistabella.

La actividad principal de la empresa es el cultivo de trufa negra en secano, sin riego y en ecológico, y también la pataca de Vistabella. Todo ello cultivado en una extensión de 7 hectáreas de terreno ecológico. Puede decirse que es un sueño hecho realidad. "Siempre hemos tenido claro las dos que queremos vivir y trabajar en el pueblo", explica Rocío. De hecho, cuando finalizó sus estudios de Ingeniería Técnica Forestal y Montes, y también de turismo en zonas rurales y protegidas, Rocío regresó a casa y con su hermana empezaron a gestionar las propiedades de la familia.

Con el paso del tiempo se han dado cuenta de que las cosechas no son suficientes para mantener la rentabilidad. "Estamos a 1.300 metros de altitud y tenemos un clima muy complicado que sólo deja producir la trufa y la pataca, que aquí es de invierno, 4 meses al año, entre noviembre y marzo", asegura Rocío. Así que han ampliado su cartera de productos y han diversificado sus líneas de trabajo.

Agroforestal de Penyagolosa también ofrece a sus clientes productos elaborados con trufa negra en colaboración con los productores locales, como aceite con trufa o miel con trufa; y también gestiona unos viveros en los que produce plantones de carrasca trufera a los que se les inocula el hongo de la trufa negra en su laboratorio. Al mismo tiempo, disponen del servicio de formación y asesoramiento sobre agricultura ecológica en general y de trufa y setas, en concreto, "dirigida a las mujeres que se dedican a la agricultura", explica Rocío.

La empujada de Vistabella tiene integrada la cooperativa de trabajo asociado Forest Tuber, formada por cinco personas, todas mujeres, con la que trabajan otras iniciativas relacionadas más en el agroturismo y la hostelería y que tienen como sede el Mas de l' Alforín, patrimonio y propiedad familiar. “Allí tenemos un restaurante que antes llevaban nuestros padres y ahora lo gestionamos nosotros y lo abrimos por la mañana, para servir almuerzos”, señala la gerente

En el mismo restaurante tienen servicio de tienda, donde vienen la mayor parte de los productos que elaboran. "Nosotros desarrollamos un ciclo cerrado, ya que los productos de nuestras cosechas las utilizamos en el restaurante, aunque alguna cantidad también está a la venta en la Cooperativa de Atzeneta, y defendemos y practicamos la economía circular", dice Rocío.

Pero la diversificación no termina aquí, ya que la Cooperativa Forest Tuber también está especializada en la realización de experiencias agroturísticas, como son las visitas guiadas a las zonas de cultivo de la trufa, donde se pueden conocer de primera mano todas las fases de ese cultivo. Y la última es la venta de merchandising sobre Peñagolosa y Vistabella del Maestrat que se diseña íntegramente desde la empresa.

Precisamente, esa constancia y la estrategia de diversificación supuso la consecución en 2021 del Premio Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales, en la categoría de Actividad Agraria, que concede el Ministerio de Agricultura. La emprendedora explica que "fue algo inesperado porque había proyectos también muy buenos, pero lo recibimos con mucha alegría y nos dio fuerzas para continuar con nuestras iniciativas".

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